Sin embargo nunca escribí sobre nuestra última vez.
Yo, un poco loca por ser el día de los enamorados y esperar con tantas ansias e ilusiones a que sea un día re lindo para pasar juntos. Y vos, sin hablarme, sin mandarme nada. Yo, alterada porque estaba en mis días, llorando, como una marica, escribiendo impulsivamente que "creía que no quería andar más con vos" porque no me hablabas, porque estabas distante. Vos, intentando salvarlo un poco grabaste un audio, se cortó, intentaste grabar otro pero optaste por venir a mi casa, y me mandaste un mensaje para que yo te esperara en la esquina. Yo, sinceramente no quería ni salir, pero lo hice, porque quería hablar.
No fui a la esquina y te esperé al frente de mi casa, vos viniste, te paraste al frente mío y no te pude mirar a la cara. Caminamos, y vos hablaste, yo simplemente escuché. Vos te paraste y dijiste lo que no quise escuchar, que vos también querías terminar.
Que ya lo habías pensado de antes, y que ya habías llorado de anticipado por esto. Y fue ahí cuando te miré a los ojos, no reaccioné, me abrazaste y seguía en shock, pero luego quebré en llanto.
Nos sentamos en el cordón de la vereda al frente de una tienda, y me contaste, me calmaste, trataste de tranquilizarme y luego acepté, o eso creí.
Vos me decías que sí, que no estabas tan pendiente de la relación, y que te querías enfocar al estudio.
Hablamos y hablamos bien, me dijiste que había crecido por habérmelo tomado bien. Me hiciste prometer varias cosas, que estudie, que sea fuerte, que evite las malas personas, que no deje que nadie me diga lo que tengo que hacer, y que contara con vos cuando lo necesitara. De mi parte también te hice prometer, que también me hablaras y que si publicabas un libro o una película que me avisaras sobre ello.
Como era mi primer día de los enamorados el cual la pasaba con alguien, estaba super emocionada y ya tenía tus regalos de antes, y como no podía tirarlos te pedí que los aceptaras; pero vos a cambio me dijiste que sí los aceptabas yo tenía que aceptar un gatito.
Al principio me pareció una joda, después creí que era verdad pero que de todas formas no me lo ibas a dar, y hace poco comencé a pensar en que era real.
El día que me hablaste, un martes a la noche... realmente fue raro, inesperado pero bonito, hablamos mucho, a comparación de ahora, que nos intercambiamos una oración cada tanto, cuando te mando un mensaje lo leés después de mil años. pero bueno, estarás ocupado o no tendrás ganas de hablar, quién sabe, intento no joderte mucho, perdón si lo hago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario