sábado, 11 de julio de 2015

Ahora estoy

Debajo de las sábanas, escondiéndome de sabrá quién qué miedo. Perdoname, desconfío.
¿Quién sos para que entregue toda mi confianza hacia tu persona? 
Mi cabeza trabaja día y noche, catástrofes y accidentes laborales ocurren cada dos horas en esa fábrica horrible. Fábrica de ideas y pensamientos paralelos.
Una vez te dije que mi imaginación se fue y no volvió más, pero pasa que te mentí; mi imaginación sigue ahí, el problema es que está paralítico, cubiertp de polvo, en un estado vegetativo, bañado en inutilidad. Pobre imaginación, algún día va a volver a funcionar. Al igual que la confianza, maldita sea, esa si creo que se murió ¡rápido alguien llévela para salvarla! ¡Por favor! No quiero que muera, no hasta que me muera yo primero.

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